En 2018, la victoria de Ana Carrasco en el Campeonato Mundial Supersport 300 hizo historia: fue la primera mujer en ganar un título mundial en una clase de velocidad pura en el motociclismo. Esa victoria abrió un debate — aún más relevante en 2025 — sobre lo que significa la presencia de mujeres en el motorsport de dos ruedas para marcas, patrocinadores y empresas que buscan nuevas formas de comunicar con una audiencia en evolución.
Siete años después, el panorama ha cambiado de manera estructural. Ya no se trata de un único evento simbólico, sino de una transformación real que involucra campeonatos, audiencias, fabricantes y estrategias de patrocinio. Para quienes trabajan en el patrocinio deportivo, este segmento ofrece hoy oportunidades concretas y en fuerte crecimiento.
Ana Carrasco y las pioneras del motociclismo femenino
Nacida en 1997 en Murcia, Ana Carrasco ha demostrado que el talento no tiene género. Tras el título mundial de 2018, sufrió una grave lesión de espalda en 2019 — una fractura vertebral que pudo haber acabado con su carrera — y eligió regresar a la competición. Ese regreso la convirtió en un símbolo no solo para las mujeres en el deporte, sino para cualquier marca que quiera transmitir valores de resiliencia y determinación a través de un patrocinio.
Junto a ella, María Herrera ha representado a España en el WorldSSP y otros campeonatos internacionales, confirmando que la presencia femenina en el alto nivel del motociclismo no es un fenómeno aislado. Ambas son referentes para una nueva generación de pilotas que acceden al motorsport de dos ruedas.
El resultado de Carrasco no sorprendió a quienes la seguían desde hacía años: ya desde su octava posición en el Gran Premio de Valencia de 2013, quedaba claro el potencial de una pilota capaz de soportar la presión de los campeonatos internacionales.
El FIM Women’s Circuit Racing World Championship
La respuesta institucional más significativa a esta transformación llegó de la Federación Internacional de Motociclismo (FIM), que creó el FIM Women’s Circuit Racing World Championship: el primer campeonato mundial dedicado a las mujeres en las carreras de circuito. Esta iniciativa marca el paso de presencias esporádicas en carrera a una plataforma competitiva estructurada, con calendario, reglamento y visibilidad mediática propios.
Para las marcas, este campeonato representa una ventana de oportunidad concreta. Entrar en las fases iniciales de una competición en crecimiento significa asociarse a un proyecto con costes de activación aún contenidos y un posicionamiento de gran valor narrativo. RTR Sports sigue de cerca la evolución de este campeonato como parte de sus análisis sobre oportunidades emergentes en el motorsport internacional.
Las mujeres en la audiencia de MotoGP: los datos que importan
Entender los números es fundamental para valorar las oportunidades. Según datos de CSM International y Nielsen Sports, tres de cada diez espectadores de MotoGP son mujeres. Con una audiencia global que supera los 400 millones de aficionados en 207 países, esto equivale a más de 120 millones de espectadoras — un segmento demográfico de gran interés comercial para cualquier estrategia de patrocinio.
En los circuitos, los datos confirman la tendencia: de los más de 2,6 millones de personas que asisten cada año a los Grandes Premios en vivo, más de 800.000 son mujeres. No es una cuota marginal, sino un segmento que toda marca debería considerar al valorar una presencia en el motociclismo.
El mercado de la moto y la consumidora femenina
El cambio va más allá de las carreras. Según una encuesta del Motorcycle Industry Council (MIC), en Estados Unidos las mujeres representan el 14% de los propietarios de motocicletas — una cifra más que duplicada en una década. La edad media de una mujer propietaria de moto es de unos 35 años, frente a los 49 de los hombres: un perfil demográfico con poder adquisitivo y fuerte orientación al estilo de vida activo.
Los fabricantes han respondido con modelos diseñados para facilitar el acceso de las mujeres a las dos ruedas — desde la Ducati Scrambler hasta la Triumph Bonneville, desde la Honda CB500 hasta la Yamaha MT-07 — y con campañas de comunicación cada vez más inclusivas. Esto ha creado un círculo virtuoso: más productos pensados para mujeres, más mujeres que se acercan a las motos, más mujeres en el público de los campeonatos.
Mujeres, motorsport y patrocinio: oportunidades para las marcas
El crecimiento de las mujeres en el motorsport de dos ruedas — como pilotas, como público, como consumidoras — abre escenarios concretos para las estrategias de patrocinio. Las marcas de sectores como la belleza, las finanzas, la moda, el healthcare y la tecnología encuentran en el motociclismo un contexto poco convencional pero muy eficaz para llegar a un público femenino cualificado.
No se trata solo de visibilidad en el casco o el mono. Las activaciones más eficaces crean contenidos, experiencias y narrativas que resuenan con los valores del público femenino: autenticidad, competencia, superación de límites. Trabajar con una figura como Ana Carrasco, o con el FIM Women’s Championship, ofrece una plataforma narrativa difícilmente replicable en otros contextos deportivos.
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